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24 oct 2009

¿Sabias?



"Una cosa que han descubierto los científicos es que los niños que reciben alabanzas con frecuencia se vuelven más inteligentes que los que reciben reproches con frecuencia."

Thomas Dreier

"El niño no distingue entre jugar y aprender. Así lo hace desde que nace. Para él aprender es pasar, a través del juego, a actividades que le permitan conocer el mundo exterior."

Raquel Cohen

"Los niños pequeños prefieren aprender que comer o jugar. Puedes enseñarles cualquier cosa que presentes de manera honesta y basada en los datos; y los datos son la base del conocimiento."

Glenn Doman

http://www.babybit.com/es/babybit.asp


16 sept 2009

Chile para niños












Navegando encontré este sitio, me encantó .
Tiene todo lo relacionado con nuestro pais.

Patrimonio cultural,patrimonio natural,tesoros de Chile.
Juegos ,cocina,literatura,biografías.etc,etc.
Es dinámico,interactivo,muy entretenido para grandes y chicos.

Chile para niños


Se los recomiendo.

30 jul 2009

¿Cómo actuar ante una pataleta?


Lo más importante es mantener la calma. Los padres son modelos para sus hijos e hijas y en la medida que gritan o reaccionan con rabia no logran cambios favorables. Una atmósfera tranquila ayuda a recuperar el control, y tomarlo, abrazarlo o hacer comentarios o actividades distractoras pueden evitar una gran pataleta.


El sentido común y el humor son fundamentales para que el niño/a acepte órdenes. "Vas a bañarte" no es lo mismo que "hagamos una carrera al baño". Evite largas y complicadas explicaciones de las reglas. Justificarlas ante un niño/a de 2 ó 3 años solo servirá para confundirlo/a y no le permitirá tener claro qué cosas son fundamentales y cuáles son debatibles. Al crecer podrá explicársele las razones de nuestras reglas en forma breve y clara.

http://www.crececontigo.cl

1 oct 2007

El humor y la educación

Con la autorización de:

Educar el sentido del humor

La risa y el buen humor es la mejor y más barata de las medicinas y combate, cuando menos, el mal humor. Los niños lo descubren de forma espontánea pocas semanas después del nacimiento. Esa primera sonrisa despierta en nosotros la mayor de las ternuras y los mejores sentimientos. Durante toda la infancia, la risa le acompañará y llenará nuestro hogar de uno de los sonidos más bellos. Cabe preguntarnos entonces si, como padres, cuidamos que nuestros hijos cultiven ese maravilloso sentido que es el del humor. ¿Procuramos que aprendan a reírse sin dañar a otros? ¿Cuidamos de que puedan ver en sus errores y en los nuestros una oportunidad de mirar las cosas con perspectiva? ¿Pasamos tiempo con ellos divirtiéndonos?

"Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar: usted mismo" Aldous Huxley

El sentido del humor es necesario en la vida familiar tanto como la disciplina, la educación o los valores. Las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen humor y la risa son más sanas, menos tensas y más cordiales.

El sentido del humor es un sentido eminentemente humano.

Nos permite ver los problemas en su dimensión correcta, ni sobrestimados ni subestimados. Saber reírnos de nuestros errores y asperezas facilita reconducir situaciones que, de otro modo, aumentarían las tensiones y los conflictos.

La risa es una de las expresiones que más beneficios aporta a la persona:

Es la expresión de la alegría.

Activa la producción de endorfinas, transmisores químicos que aportan al cerebro alivio y bienestar.

Libera tensiones.

Provoca una respuesta emocional única orientada a la alegría y al bienestar.

Aumenta la captación de oxígeno.

Crea un ambiente positivo y cordial.

Nos ayuda a poner los problemas en perspectiva.

A los niños les encanta reír, les gustan las bromas, les expresiones de buen humor y la alegría.

A los padres nos es bastante fácil hacerles reír cuando son bebés, pero a medida que crecen y empezamos a sentir la responsabilidad de su educación podemos, poco a poco, alejarnos de las expresiones diarias de alegría con que nos dirigíamos a ellos cuando eran pequeños. Nos ponemos perfeccionistas y, llevados por la tensión y el estrés, pasamos la mayor parte del tiempo corrigiendo de forma reactiva o haciendo énfasis en los errores, los conflictos y las dificultades que, por otro lado, son características de seres en continuo aprendizaje y crecimiento.

Y nos olvidamos de pasar tiempo con ellos divirtiéndonos. Dejamos de lado la alegría y el buen humor que tanto nos pueden ayudar en su educación. Y dejamos, por ende, de ser modelos de personas alegres y divertidas, dignas de ser imitadas por nuestro alto sentido del humor. Conviene recordar que los niños aprenden, sobre todo, por imitación, y cuanto más dignos de crédito son los modelos a imitar, mejor y más duradero será el aprendizaje.

Seamos conscientes de que la alegría y el buen humor también se educan.

A los niños les encanta reír y les encantan las bromas. Las familias que logran pasar tiempo divirtiéndose juntas crean vínculos de relación más estrechos y duraderos. Es conveniente, por tanto, pasar tiempo juntos en actividades lúdicas a menudo. Recuerdo una niña de siete años que, tras un paseo invernal por la playa con su papá y sus hermanos en el que jugaron y corrieron todo el tiempo, al regresar a casa hizo un dibujo que lograba transmitir con enorme fuerza, los intensos momentos de diversión que acababa de vivir.

Los padres podemos enseñar a nuestros hijos a no sobredimensionar los problemas a través del buen humor y la alegría.

En cierta ocasión, tras un largo viaje, un paquete de cacao en polvo se abrió dentro de nuestra maleta de ropa manchándolo todo. En el momento en que lo vimos podíamos habernos quejado y lamentado por la ropa, etc., En vez de eso, empezamos a reír y a ver el lado divertido del asunto, comentando que tendríamos que meter los pantalones en el vaso de leche para aprovechar el cacao, o que tal vez la mejor idea sería vaciar la leche directamente en la maleta y tener un montón de leche chocolateada!!! Nuestros hijos aún recuerdan el incidente con risas y en su momento, lo comentaron con los amigos como algo tremendamente divertido.

A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir nuestra relación con los niños de forma alegre y divertida, pero hemos de ser capaces de reconocerlos y de vivirlos sin miedo a que las normas o la disciplina se vean afectadas. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos padres huraños y culpabilizadores. De hecho, a nosotros mismos nos es mucho más grato compartir nuestro tiempo con personas de trato alegre y cordial que con aquellas que siempre se quejan o protestan por todo.

Pero lo que hemos de evitar es reírnos de los niños.

Si nos reímos de sus errores, podemos menoscabar su autoestima dado que se encuentran todavía en una etapa inmadura en la que necesitan afianzar la confianza en sí mismos. Frente a un error deberemos primero saber qué opina nuestro hijo de lo sucedido y después podremos ayudarle a ver el lado divertido del asunto puesto que ya conocemos sus sentimientos.

Es recomendable también comprobar el tipo de humor que ven nuestros hijos en los programas de televisión.

A menudo se utiliza un humor que daña a los demás para hacer reír. Es necesario que mostremos a nuestros hijos que, aunque sea divertido, nunca podemos reírnos a costa del dolor producido a otros. Será necesario hacerles ver que a ellos tampoco les gusta ser blanco de risas y burlas por más divertido que pueda parecer. Este aprendizaje elemental les ayudará a aprender cómo ser divertidos y simpáticos sin perder la empatía (capacidad social básica que nos permite saber cómo se siente el otro y actuar en consecuencia).

Por último, recordar algunos juegos y actividades que nos permitirán educar el sentido del humor en nuestros hijos:

Guerras de cosquillas.

Batallas de almohadones.

Jugar al escondite dentro de casa.

Hacer ejercicio físico juntos.

Esperar a papá o a mamá escondidos por casa y darle un susto.

Ver juntos películas de risa.

Hacer comentarios divertidos manteniendo nuestra expresión seria.

Salir a pasear y a jugar.

Contar chistes.

Hacer preguntas aparentemente absurdas: ¿alguien quiere un helado de anchoas?, etc.

Vestirnos intencionadamente con una prenda al revés o con dos zapatos distintos.

Leer juntos tebeos o cómics divertidos.

Contar anécdotas de nuestra infancia.

Recordar las cosas divertidas que nuestros hijos hacían cuando eran bebés.

Son sólo algunas ideas que nos permitirán responder a la gran necesidad de alegría que nuestros hijos y nosotros tenemos.

Seamos conscientes de que el sentido del humor nos permitirá ser una familia que acepta la vida tal y como es (¡aunque no se conforme con ella!), aportando soluciones creativas ante situaciones que de otro modo mermarían nuestras relaciones o nuestros estados de ánimo.

Atrevámonos a ser divertidos, seamos capaces de reírnos de nuestros propios errores y de nuestras propias incapacidades mostrando a nuestros hijos cómo crecer y mejorar como personas sin perder el sentido del humor.

Carmen Herrera García

Profesora de Educación Infantil y Primaria

Con la autorización de: www.solohijos.com

28 sept 2007

¿Cuánto tiempo dedica a sus hijos?

En este mundo de prisas, de apuros por ganar el dinero para vivir, los padres se olvidan de lo más valioso que les pueden otorgar a sus hijos: Tiempo que pueden convivir con ellos. Tiempo para corregir, para educar, para adquirir hábitos, así como el tiempo que el niño requiere pasar con sus padres.
Alguna vez usted, mamá o papá se ha preguntado: ¿Qué le gustaría a mi hijo hacer hoy con nosotros?
¿Recuerda usted qué hacía con sus padres cuando era niño? ¿Qué era lo que más le gustaba compartir con ellos? ¿Cuántas veces deseó tan sólo que lo abrazaran o lo besaran?
¿Ha pensado usted, de las 24 horas del día, cuánto tiempo dedica realmente a sus hijos? Piense que brindarle un abrazo cariñoso a un niño, tan solo le restará cuatro o cinco segundos, de esos 86 mil 400 segundos que tiene un día, ¿Es mucho pedir?, ¿verdad que no?
El niño cuando es pequeño necesita sentirse amado y cerca de sus seres queridos, simplemente por ser un niño. Que no sólo lo quieran por sus logros, porque se porte bien y obtenga buenas calificaciones, sino tan solo por ser parte esencial e importante de la familia.
Recuerden que para ser un adulto sano y feliz, se debe haber sido un niño feliz, para poder amar y respetar a los demás, es importante haber sido amado y respetado de niño, para saber entregar nuestro tiempo a los demás, es necesario que de niño nuestros padres nos hayan entregado un poco de su tiempo... Pero no sólo como lo entendemos los adultos, sino como lo entiende el niño. A lo mejor para su hijo es importante que usted esté con él viendo en el televisor la serie de caricaturas que más le gusta, para su niña jugar a las muñecas, o incluso estar cerca de ustedes.
En esta sociedad, con crisis de valores, es necesario rescatar lo más valiosos que tenemos, como padres es nuestra responsabilidad la de crear un mundo mejor y de esperanza para los hijos, en el que ellos se sientan libres y creativos, para desarrollarse como personas.
¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos tengan deseos de prosperar y de salir adelante en la vida?
Transmitirles un espíritu de lucha, de trabajo constante, de confianza en sí mismos y esto solamente se adquiere cuando el niño se siente a gusto por ser niño, se siente querido y respetado por sus padres.
Yo los invito a ustedes padres de familia, que les pregunten a sus hijos ¿Qué es lo que quieren hacer?, ¿cómo quieren pasar el tiempo y créanme no es con más dinero, no es con más juguetes, no es con más golosinas sino simple y sencillamente con una parte de su tiempo.
A veces como padres de familia, estamos preocupados por la educación de los hijos, y ¿saben cuál es la mejor forma de aprender para un niño?, el ver y participar de las actividades de sus padres, imitar hábitos, si bien es importante que ambos padres se incorporen a las actividades de sus hijos, para el niño es todavía más importante el participar de las actividades cotidianas de sus padres y del hogar, pues para él es el mundo de sus padres y del cuál quiere formar parte.
Como Pediatra de muchos niños, he visto a niños felices y otros que no lo son tanto, porque sus padres no se han preocupado por qué el niño o niña esté feliz, sino que sólo se han preocupado por su vestido, su alimento, su colegiatura y se han olvidado que todos los niños siempre son más sencillos que los adultos, que la percepción del niño es más simple que la del adulto, que el niño no es tan complicado y que para él cuenta más un poco del tiempo de sus padres que todo el oro del mundo, por ello les repito, denle a sus hijos ese espacio que sólo ellos saben aquilatar en toda su magnitud, como es el pasar un rato agradable con su niño.

Recuerde siempre ¡Que la calidad del tiempo que dedique a sus hijos, será el tesoro más valioso que ustedes le puedan otorgar!

Dra. Guadalupe Moguel Parra*


12 sept 2007

Miedos en los niños

DECÁLOGO PARA PREVENIR LA APARICIÓN DE MIEDOS EN LOS NIÑOS

Se habla con frecuencia de los miedos y la manera de ayudar a los niños a superarlos. Sin duda ese será un tema que trataremos en esta sección de Orientaciones

Pero hoy nos centraremos en un aspecto de los miedos que afecta a todos los niños, no sólo a los que presentan problemas de esta índole: se trata de cómo evitar que aparezcan miedos y temores en la infancia, es decir, cómo prevenir la aparición de miedos en los niños. Presentamos estos 10 consejos:

1.- Utilizar un estilo de educación positiva, es decir, emplear técnicas educativas basadas en la amabilidad y el respeto a los niños, antes que utilizar el castigo y la amenaza. Sobre todo, no se debe utilizar el castigo físico.

2.-Evitar asustar al niño aunque sea “de broma”, especialmente están contraindicados los sustos en la oscuridad

3-Estar atentos a lo que ve el niño por televisión: no debe ver películas de miedo ni violencia.

4.- Cuando el niño llora de noche porque tiene miedo es preferible calmarle a oscuras y luego, si acaso, encender la luz, de modo que no asocie la oscuridad con el miedo.

5.-Enseñarle a solucionar las pequeñas dificultades de la vida diaria por sí mismo. No darle las cosas hechas ni evitarle las pequeñas frustraciones con las que obligatoriamente se ha de enfrentar.

6.-Hacerle ver y reforzar cualquier comportamiento de valentía que tenga por pequeño que inicialmente pueda parecer.

7.-No utilizar el miedo para controlarle: “… si no, vendrá el coco”

8.-- No contarle historias o cuentos de terror, ni incidir especialmente ni exagerar los aspectos más espantosos de los cuentos tradicionales.

9.-Leer o hacer que lea historias en las que niños como él superan pequeños miedos o situaciones difíciles.

10.-Si tenemos miedo a algo debemos mantener el control e intentar superar también nuestros propios temores, con lo que serviremos de modelo de actuación frente a los miedos.

10 sept 2007

Autonomía en nuestros hijos

¿Cómo ayudar a que mi hijo o hija haga más cosas por sí mismo?

La autonomía es poder hacer cosas y pensar por sí mismo, es decir, es la capacidad que los niños y niñas adquieren gradualmente con el apoyo de los adultos que los rodean, lo cual le permitirá tener independencia, realizar cosas por sí mismo y sentirse orgullosos de sí mismos.
Para ello debemos:
- Ofrecer posibilidades de elección
- Darles tiempo para que logren dichos aprendizajes
- Saber que los resultados serán imperfectos y en la medida que les damos oportunidad de practicar se irán perfeccionando.
- Plantearle pequeños problemas de la vida diaria para que resuelvan, por ejemplo ¿qué será mejor ponerse hoy polera o un chaleco?

Es importante tener presente que cuando hablamos de autonomía esta no se trata solamente de la capacidad de hacer cosas o moverse, sino que también se refiere a la capacidad intelectual de poder pensar por sí mismo algunas soluciones, como también el tener la posibilidad de dar ideas.

http://www.familiaeduca.mineduc.cl/

Dedicado a mis nietas y nieto